El Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), bajo la tutela de la Consejería de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Canarias, lleva doce años celebrando este certamen con una doble función. Por un lado, fomentar la competición sana entre los productores queseros y, por otro, dar a conocer la gran variedad y la calidad de los quesos que se elaboran en el Archipiélago. "En los primeros años del concurso encontrábamos quesos que no se podían ni comer, pero ahora es raro el queso que tiene algún defecto. Esta competición ha hecho que los queseros se preocupen por mejorar diversos aspectos de su producto", afirma Samuel Rodríguez, uno de los catadores que participa en el concurso.
Para determinar qué queso se alzará con el título de ser el mejor de Canarias, los profesionales llegados desde todas las islas deberán tener varios aspectos en cuenta: la imagen, el olor, la textura, el gusto y, por último, un análisis sensorial de los aromas o la impresión global, la función más subjetiva de todo el proceso porque se trata de explicar qué sensación final deja el queso en la mente y en el paladar. Rodríguez asegura que se trata de una cata muy difícil porque Canarias es la única región del mundo donde hay una diversidad y una calidad de quesos "inmejorable", aunque señala que el queso de flor de Guía, que él mismo define como un "auténtico manjar", es uno de los que cada año cuenta con mayor popularidad.