Esta certificación ambiental, regulada en el Reglamento (CE) nº1221/2009 de 25 de noviembre, es de carácter voluntario y la más exigente en Europa en esta materia, ya que requiere no sólo disponer de un sistema de gestión ambiental certificado, sino que además la organización debe hacer públicos los resultados sobre su comportamiento ambiental o en materia de desarrollo sostenible de forma rigurosa, resultados que deben ser verificados de forma independiente.