La 25ª cumbre entre la Unión Europea (UE) y China, celebrada en Pekín, concluyó con la firma de una declaración conjunta sobre cambio climático en la que se acordó liderar los esfuerzos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y reforzar la cooperación en transición energética, tecnologías verdes, control de metano y mercados de carbono.
Así, la UE destacó que ha reducido su contribución a las emisiones globales al 6 % y espera bajarla al 4 % para 2030. También instó a China a presentar un plan más ambicioso hasta 2035 y aumentar su financiamiento climático internacional. Además, ambos bloques acordaron trabajar por un tratado global contra la contaminación por plásticos y colaborar en el Marco de Biodiversidad de Kunming-Montreal.