Frente a fenómenos climáticos extremos y la escasez de recursos, la sostenibilidad ya no es solo ética o reputación: se ha vuelto clave para la competitividad, la innovación y la supervivencia empresarial.
Así, sectores como el agroalimentario, la moda y la tecnología demuestran que integrar la sostenibilidad mejora la resiliencia, reduce costes y fortalece la competitividad, convirtiéndose en una inversión estratégica más que en un gasto. La colaboración entre empresas, startups, inversores y sector público es esencial para impulsar la innovación sostenible.