La COP30, celebrada en Belém (Brasil), cerró con un acuerdo centrado en dos pilares: financiamiento climático masivo y planificación de la transición energética, aunque sin un compromiso explícito para abandonar los combustibles fósiles.
Los países acordaron movilizar 1,3 billones de dólares anuales para 2035, duplicar el financiamiento para adaptación en 2025 y triplicarlo en 2035, y poner en marcha el fondo para pérdidas y daños. También se lanzaron el Acelerador de Implementación Global y la Misión de Belém para 1,5 °C, destinadas a reforzar la acción climática.
Por primera vez, una COP incluyó un compromiso para combatir la desinformación climática.