Ante la creciente presión global para avanzar hacia la descarbonización, grandes corporaciones como Iberia, Inditex, Acciona o BBVA están reorganizando sus áreas de sostenibilidad integrándolas en departamentos estratégicos como finanzas, riesgos o transformación. Aunque algunos perciben estos cambios como un retroceso en compromisos climáticos, los datos muestran que el número de empresas que fijan objetivos ambientales es hoy nueve veces mayor que hace cinco años y que un porcentaje significativo ha reforzado su enfoque en sostenibilidad e inversión en I+D verde, en parte impulsado por nuevas regulaciones europeas.
Expertos señalan además que la tendencia pasa del tradicional “greenwashing” (publicitar sostenibilidad sin resultados) a un “greenhushing” donde las compañías refuerzan sus prácticas sostenibles sin hacer tanto alarde público. El objetivo de estas reconfiguraciones es integrar la sostenibilidad en las decisiones clave del negocio, con el fin de generar impacto tangible y competitividad a largo plazo en un contexto donde la transición ecológica se vuelve cada vez más estratégica.

