Las grandes corporaciones han incorporado desde hace años la responsabilidad social corporativa a su actividad diaria y cuentan con departamentos para atender a los cuatro grandes grupos de interés en torno a las empresas: sus trabajadores, sus clientes, sus accionistas o propietarios y la sociedad que rodea a cada uno de los negocios. Lejos de la política altruista, la RSC busca implicar a la compañía en su entorno y convertir su actividad en sostenible en el tiempo.