Benidorm ha alcanzado un nivel de eficiencia en su red de agua potable del 95%, una de las cifras más altas del mundo para un entorno urbano. Este logro es el resultado de una inversión sostenida de más de 21 millones de euros en la renovación de infraestructuras y la digitalización de la red. Gracias a la sensorización y al control en tiempo real, la ciudad ha conseguido reducir las pérdidas de agua al mínimo, optimizando un recurso especialmente escaso en la zona de Levante.
La estrategia se ha basado en la sectorización de la red y la instalación de contadores inteligentes, lo que permite detectar fugas de forma casi instantánea. Además del ahorro hídrico, este modelo de gestión ha permitido congelar las tarifas del agua durante la última década, demostrando que la sostenibilidad ambiental puede ir de la mano con la eficiencia económica. Benidorm se posiciona así como un referente internacional en el ciclo integral del agua y la resiliencia urbana frente al cambio climático.