Brasil ha logrado reducir la deforestación en la Amazonia a su nivel más bajo en once años, con una caída del 11 % entre agosto de 2024 y julio de 2025, según datos oficiales. Este descenso, que sitúa la pérdida de selva en 5.796 kilómetros cuadrados, consolida la tendencia positiva iniciada en 2023 y se vincula a la reactivación de políticas ambientales impulsadas por el Gobierno. Entre las medidas adoptadas destacan el refuerzo de la fiscalización frente a actividades ilegales, la recuperación de organismos de control y la reactivación del Fondo Amazonia para financiar proyectos sostenibles.
El Ejecutivo atribuye estos avances a una estrategia coordinada que combina vigilancia satelital, control territorial y colaboración institucional, junto con iniciativas para restaurar áreas degradadas y promover la bioeconomía en la región. Aunque persisten retos en zonas del norte por la tala ilegal y la expansión ganadera, los datos reflejan una tendencia estructural de mejora. Con el 67 % de la selva aún intacta y una reducción del 12 % en emisiones asociadas, Brasil busca afianzar su liderazgo climático tras la COP30 y posicionarse como referente en gestión forestal sostenible.