Tenerife ha elevado en tres años su capacidad de depuración de aguas residuales del 52% al 86%, con previsión de alcanzar el 97% cuando concluyan las actuaciones previstas en el Área Metropolitana y Arona-Este-San Miguel. La capacidad de depuración ha aumentado un 65% y la de regeneración un 78%, lo que permite disponer de 23 millones de metros cúbicos adicionales de agua regenerada al año para usos agrícolas y reducir la presión sobre los recursos naturales y el litoral.
La transformación, que suma más de 500 millones de euros movilizados, incluye nuevas estaciones depuradoras y sistemas de regeneración y reutilización en distintas comarcas de la Isla. El Cabildo plantea el saneamiento como una cadena en la que deben coordinarse ayuntamientos, Cabildo, Gobierno de Canarias y Estado para garantizar la correcta recogida, conducción, depuración y posterior reutilización del agua.