Un equipo internacional de científicos, liderado desde la Universidad de Santiago de Compostela junto con las universidades de Tennesse, Arkansas (Estados Unidos), ha realizado un estudio en el que demuestran que las personas que leen las etiquetas nutricionales se mantienen más delgadas.
En concreto, los resultados indican que el índice de masa corporal de aquellas consumidoras que leen las etiquetas es 1,49 puntos menor que el de las que nunca consideran dicha información a la hora de hacer la compra. Esto supone una reducción de 3,91 kilogramos para una mujer estadounidense de 1,62 centímetros de altura y 74 kilogramos de peso.