La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera ha alcanzado un nuevo hito en la historia de las mediciones científicas, una marca que certifica, según los expertos, la realidad de un calentamiento global de consecuencias impredecibles pero cada vez más preocupantes.
Esta semana, la presencia de CO2 en el aire llegó a las 400 partes por millón de moléculas en los registros de la estación atmosférica Mauna Loa, en Hawai, considerada el epicentro mundial para el estudio de los gases de efecto invernadero desde que comenzó a operar en 1958.