La sociedad no es estática, cambia continuamente y con ella los hábitos y los gustos de los individuos que la integran. Gustos que han evolucionado a más exigentes ya que los individuos son más conscientes, están mejor informados, tienen menos tiempo, más sofisticados, más educados y más críticos, y no tienen reparo en demandar lo que quieren.
En este sentido, la industria del zumo está en continua renovación y reinvención, y conoce bien la tarea de responder a las demandas de productos con mayor valor añadido, a los nuevos hábitos de vida, a las nuevas estructuras familiares. Ya no basta con hacer la vida de los consumidores más fácil, ahora también hay que conseguir hacerles más felices, ya que los zumos intervienen en los denominados ´momentos de consumo´.