En estos tiempos de incertidumbre, hay hechos inmutables que ayudan al ser humano a reconciliarse con las certezas de antaño. O a renegar de ellas en arameo. Ya pueden dimitir papas, abdicar reyes y proclamarse otros, que las rebajas de verano de Inditex y de El Corte Inglés, los gigantes del textil en España, no empiezan hasta el 1 de julio así se fundan los polos y la competencia vaya por la segunda o tercera oleada de descuentos. La clientela lo sabe. Lo soporta. Espera y desespera lo que haga falta. Y, llegado el momento, se tira de cabeza a por las gangas. Así están, desde que abrieron la mañana del martes, los centros comerciales y las tiendas a pie de calle. Abarrotados de gente buscando como agujas en pajares las prendas para sufrir y gozar este año del calor a mitad de precio.