Definir qué es el lujo es un jardín laberíntico del que no es fácil salir sin la brújula de la observación. La crisis ha alterado las viejas nociones de ese algo intangible que perseguimos al elegir un restaurante, un complemento o un distrito en el que vivir y los nuevos rumbos de la exclusividad hablan de eliminar la culpa de los sentimientos asociados al consumismo. Consumir sin culpa es el nuevo lujo y, esta vez, se trata de un lujo amable, consciente y responsable.