A veces, el interés que tenemos por comer sano, una tendencia que ha ido en aumento, puede tener consecuencias poco saludables.
Algunos doctores y expertos en nutrición aseguran que cada vez se encuentran con más pacientes cuyo deseo de alimentarse sano (desde veganos a personas que prescinden de componentes como el gluten, los lácteos o el azúcar) se convierte en una obsesión y puede incluso afectar a su salud. En los casos más extremos, la gente acaba teniendo problemas de malnutrición. Algunos expertos denominan a este fenómeno ortorexia, un trastorno alimenticio que no tiene un diagnóstico oficial en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, o DSM, considerado la biblia de las enfermedades mentales.