Es tan habitual que nos hemos acostumbrado, pero no es justo.
Te compras un móvil (o un tablet) con 4 GB de memoria interna. Es poco, pero te sale más barato que elegir uno de 8, de 16, de 32...
Decides ahorrar porque has hecho tus cálculos y crees que con 4 GB te basta y te sobra para las apps que vas a usar.
La realidad es muy distinta: ahí dentro no hay 4 GB libres para ti y tus apps:
La mitad viene ocupada por el sistema operativo y por las apps que ha elegido el fabricante (aunque no te gusten y no las uses nunca, no puedes borrarlas).
Además, cada actualización ocupa un poquito más que la anterior. Y si no actualizas, en muchos casos las apps dejan de funcionar (o no funcionan al 100%).
De repente, te has quedado sin espacio y tu móvil se va convirtiendo en un aparato inservible. A la larga solo hay una solución: comprarte otro con más memoria.
Te sientes engañado. Y tienes toda la razón.