La dieta mediterránea, además de aumentar la esperanza y la calidad de vida de quien la sigue, reduce el impacto ambiental en el clima, los hábitats o las especies en peligro. Así lo señalan varios estudios que destacan la importancia de adquirir hábitos de consumo alimenticios saludables y sostenibles. Este artículo apunta diversos datos que confirman a la mediterránea como una dieta con una menor huella de carbono, sana y sostenible.