Ni en el embarazo hay que comer por dos ni los bebés rollizos son más sanos. Frases como éstas retumban ahora que las cifras de la obesidad infantil han dado la voz de alarma, pero ¿somos conscientes de las consecuencias a medio y largo plazo de esta epidemia del siglo XXI? Los hábitos en los primeros años de vida, e incluso durante el embarazo, pueden influir en que los niños tengan mayor propensión a ganar kilos. "El equilibrio hay que buscarlo entre lo que comes y lo que quemas", explica Alfonso Carmona, pediatra y vicepresidente del Colegio de Médicos de Sevilla. «En esos primeros años hay que enseñar a los niños a comer; estamos viendo ya casos de niños de 12 años con infartos».