Cómo se percibe y se gestiona un riesgo alimentario depende de factores como el grado de conocimiento sobre el tema y la manera en la que le llega al consumidor la información. Desde hace unos años se ha reparado en la importancia de la formación no solo de inspectores, productores y trabajadores de la industria alimentaria, sino también de los consumidores. Considerado como un eslabón más de la cadena alimentaria, el consumidor podría ser uno de los más significativos. Ahora, un estudio de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ACSA) muestra cuál es la percepción del riesgo alimentario y en qué aspectos tiene el consumidor más conciencia de riesgo y en cuáles menos. El artículo explica cómo influye esta percepción al manipular alimentos y por qué es importante que el consumidor se convierta en "experto alimentario".