Los ciudadanos de las Islas fueron los segundos de España que más alimentos y bebidas consumieron per cápita durante el año pasado. Según el estudio Consumo Alimentario en España 2017, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, cada canario ingirió 693,08 kilos y litros (el resultado suma sólidos y líquidos), prácticamente 60 más que la media estatal, que se quedó en 633,36.
Solo Baleares (708 kilos y litros) superó el registro de las Islas. Viendo en lo más alto a dos de las comunidades autónomas en las que mayor incidencia tiene la actividad alojativa es lógico concluir que es el turismo el factor diferencial que las coloca en los dos primeros puestos. Sin embargo, los datos con los que se ha elaborado el documento se ciñen al consumo en los hogares.
¿Cómo puede entonces influir la gran afluencia de visitantes -prácticamente 16 millones a Canarias durante 2017- si se excluye el consumo en los hoteles y apartamentos? La respuesta está en el alquiler vacacional. Quienes optan por esta modalidad acuden a los supermercados o mercados tradicionales para abastecerse durante su estancia en las viviendas particulares que les sirven de residencia. De ese modo, se computan sus compras de víveres, que luego se dividen solo entre los 2,2 millones de habitantes que tienen las Islas, con lo que el resultado final se incrementa sobre el que sería real. Los propios expertos que firman el documento expresan sus reservas sobre la posibilidad de que el resultado final se corresponda exactamente con el consumo de la población residente. Destacando el incremento del 5,3% que la actividad turística tuvo en toda España durante el pasado ejercicio, aseguran que este es un dato relevante. "Si bien los sistemas de medición de consumo alimentario solo tienen en cuenta a los residentes, la existencia de ese elevado número de turistas puede explicar, en cierta medida, las posibles desviaciones de las cifras", recoge el trabajo.