El Banco de España ha echado un jarro de agua fría sobre la nueva Ley Hipotecaria que pretende dar más transparencia a la firma de créditos inmobiliarios entre entidades y particulares. El regulador advierte en su informe referido al primer trimestre de 2019 que los cambios en las condiciones hipotecarias mejoran "la seguridad jurídica" y contribuirán a reducir la alta litigiosidad en el sector, si bien conllevará como efectos colaterales una mayor dificultad y el endurecimiento del acceso a la vivienda.
"Los mayores gastos de constitución de hipotecas soportados por los prestamistas y, en particular, los límites a las comisiones máximas por amortización anticipada en los contratos a tipo fijo podrían propiciar un cierto aumento de los tipos de interés de los nuevos préstamos, especialmente en el caso de los aplicados a esta última modalidad", explica el regulador. Precisamente, las entidades llevan ya varios meses impulsando los créditos fijos entre su clientela en un entorno de tipos bajos en Europa.