Jubilado de 71 años con estudios básicos, que cobra una pensión que ronda los mil euros, que atesora un importante patrimonio gracias a la venta de dos viviendas familiares y que ha depositado una “fe ciega” en el personal de la entidad financiera que le asesora desde hace años. Es el retrato del cliente a quien el Banco Santander vendió en septiembre de 2007 un producto complejo y de alto riesgo, los denonimados Valores Santander, que le hizo perder el 70% de su inversión, 840.000 euros de un total de 1,2 millones. Seis años y medio después de que se consumara la conversión de esos bonos en acciones, la operación que provocó el quebranto, la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha anulado el contrato, obligando a la entidad a restituir esa cantidad a través de una sentencia que sostiene que el banco no informó de manera clara y comprensible del funcionamiento del producto ni de los riesgos que acarreaba a un usuario sin conocimientos financieros específicos.