El análisis de los datos que se recopilan dentro de un supermercado puede convertirse en un filón tanto para las empresas de distribución como para los fabricantes de los alimentos o bebidas que llegan a los lineales. La gestión de la información que se extrae de la cesta de la compra del consumidor o del recorrido que realiza un producto desde que se inicia su producción hasta que llega a la tienda permite reducir costes a largo plazo, mejorar la toma de decisiones e incluso la satisfacción del cliente, entre otras ventajas.