Fusión de entidades, despidos de trabajadores y un continuo cierre de oficinas. Este es el presente y futuro de las entidades financieras tras la reestructuración que han vivido con la crisis económica y su apuesta por la digitalización. Los más perjudicados ante esta situación han sido los clientes, sobre todo los que viven en entornos rurales, que han visto como han ido desapareciendo las oficinas y los cajeros de sus pueblos. «El cierre de oficinas con la consiguiente reducción de cajeros, puede mover a muchos clientes a cambiar de entidad prácticamente por necesidad si su banco no se adapta a la situación actual y le facilita las operaciones.