Nada es casual dentro de un supermercado: se miden los hábitos de compra, se planifican las promociones y se estudia al milímetro el lugar donde se colocan los productos para que nos llevemos más de lo que tenemos apuntado en nuestra lista. De la «Radiografía del gran consumo en España 2018» de Nielsen se desprende que los consumidores españoles se decantaron el año pasado por el ahorro con una apuesta clara por la marca blanca y las ofertas. No obstante, al mismo tiempo optaron por bienes en base a factores como la salud, la conveniencia y el capricho o las últimas tendencias. El sector de la distribución, consciente de estas preferencias, se encarga de incentivar las adquisiciones que no son de primera necesidad, es decir, aquellas que permiten elevar el gasto del tique medio de compra de cada cliente.