España es el segundo país de la Unión Europea que más gasta en marca blanca, solo superado por Reino Unido. Según datos de mayo de 2019, el 42% del gasto en gran consumo de los españoles está dedicado a la marca blanca, lo que significa que cuatro de cada 10 euros gastados se dedican a este tipo de productos. La crisis económica hizo que muchos consumidores empezaran a ver en las marcas blancas una solución económica, quizá menos atractiva, pero más ajustada a sus necesidades.