Actualmente los consumidores están mucho más informados sobre los productos químicos que pueden contener los alimentos, la ropa o cualquier producto cotidiano usado en el hogar durante el día a día. Algunas de estas sustancias se han vinculado a diferentes enfermedades o problemas de salud, con más o menos evidencia científica al respecto. De hecho, muchos de estos productos se han relacionado falsamente con importantes patologías, tales como el autismo o el cáncer, entre otras.