Beatriz Robles, con relación a la aparición de la toxina butolímica en unas latas de atún en aceite de girasol de la marca Dia, concretamente de 900 gramos, explicó que "esta bacteria generalmente se destruye en los procesos de esterilización, pero el problema es que se reproduce por esporas. Si alguna de estas esporas no se destruye durante el proceso de esterilización, como las latas están a temperatura ambiente durante mucho tiempo, se reproduce la bacteria y forma la toxina”, prosiguió Robles. A pesar de todo, dijo que este "es un caso muy aislado”.