La desaceleración económica que reflejan todos los indicados está haciendo mella en la actividad bancaria. El segmento que más ha crecido en los últimos años, el crédito al consumo, ha sufrido un fuerte correctivo en el mes de agosto. La nueva concesión de estos préstamos descendió en tasa interanual en un 6,7 por ciento, afectado por la menor alegría de los ciudadanos en sus gastos ante la incertidumbre que genera el escenario de nubarrones en el frente.