El aumento del número de electrodomésticos en los hogares españoles ha disparado el consumo enérgetico: desde la década de los 90, el gasto ha evolucionado en una tasa tres veces superior al crecimiento de la población. En la «Guía de la energía de IDAE» se pone de manifiesto que las familias españolas representan alrededor del 36% del consumo total de energía final, con un 18,5% imputable a los usos dentro de la vivienda y un 17%, al funcionamiento del vehículo privado.