Seguro que alguna vez en tu vida has ido a echar mano de un alimento del frigorífico o de tu despensa y has visto que la fecha de caducidad ya había expirado. Muy probablemente prescindieras de ello y lo tiraras a la basura. ¿Has hecho bien? Lo cierto es que eso depende de dos factores: en primer lugar de la etiqueta. No es lo mismo que aconseje consumir antes de una fecha determinada a que se refleje una fecha exacta de consumo. Y en función del producto del que se trate, puedes consumirlo aunque en su envase esté escrito un día concreto.