14 grandes ciudades (entre ellas, Londres, Los Angeles, Milán, Oslo, París, Barcelona y Tokyo) acaban de firmar una declaración por la que se comprometen a reducir el consumo de carne en los menús financiados con dinero público y a reducir también, a la mitad, el desperdicio de alimentos.
Y no es un asunto menor porque estos 14 grandes ayuntamientos sirven, cada año, 500 millones de comidas en escuelas, hospitales y otros centros públicos.