¿Sabes distinguir el zumo del néctar? ¿Y la confitura de la mermelada? ¿Sueles comprar fiambre de jamón o jamón cocido? Algunas denominaciones de producto nos parecen más atractivas que otras (incluso pueden evocar algo más de frescura o naturalidad) pero eso no quiere decir que sean más saludables. Según el Reglamento sobre información alimentaria facilitada al consumidor este tipo de información deberá ser clara y fácil de comprender, no inducirá a error en cuanto a las características del alimento, ni le atribuirá efectos o propiedades que no poseen.