Los productos han sido destruidos en centros acreditados de reciclaje, de los que 87.298 unidades eran juguetes, al no cumplir con la normativa europea de seguridad. Otros productos que también se han destruido, pero en menor cantidad, han sido artículos de puericultura, artículos de broma y disfraces, bolsas de agua caliente, gafas de bucear y pequeños electrodomésticos.
La directora general de Comercio, Consumo y Artesanía, Carolina Espinosa, explicó que "se realizan inspecciones periódicas durante todo el año para determinar si algún producto o juguete no cumple la normativa europea. Además, se trabaja con una red de alertas que permite poner en común a las diferentes administraciones para retirar a tiempo del mercado los productos no aptos para los consumidores".