La Navidad, esa época del año que tanto nos gusta, siempre termina por pasarnos factura. De ahí la tan temida cuesta de enero. Y es que el primer mes del año suele arrancar con déficit en las cuentas familiares debido a los gastos de diciembre: comidas, cenas, regalos… A esto se une el hecho de que siempre a principios de año entran en vigor subidas impositivas como gasolina, luz, agua, gas… lo que provoca que muchos hogares se tengan que apretar aún más el cinturón.