El etiquetado de fecha de los alimentos es responsable del 10% de toda la comida que se desperdicia en Europa, es decir, casi 9 millones de toneladas anuales, según recoge un estudio de la Comisión Europea. Si extrapolamos este dato a España, serían casi 800.000 toneladas de comida desperdiciada.
Este problema se debe en parte a la gran confusión que existe entre los consumidores al interpretar las fechas cuando vencen, pues en España se calcula que cuatro de cada diez consumidores no saben que la fecha de consumo preferente solo es un indicador de calidad organoléptica, lo que estaría provocando el desperdicio innecesario de mucha comida en buen estado.