Mientras el descenso de la obesidad infantil se estanca en España desde 2015 y el sobrepeso alcanza cotas que la propia directiva de AESAN tacha de "inaceptables", el Ministerio de Consumo, del que depende esta agencia, ha decidido utilizar la legislación para frenar la ola de malnutrición, tras constatar que las sucesivas campañas comunicativas no lo han conseguido.
En el ojo del huracán están tanto la publicidad para menores de productos con azúcares y grasas saturas, como el etiquetado nutricional y orientativo de los envases alimentarios. Isabel Peña-Rey reconoce durante la entrevista que éste es poco comprensible para los y las consumidoras y que tampoco ayuda su letra pequeña ni que se sitúe en la parte trasera del empacado.