Los productores y distribuidores hortofrutícolas tienen claro que la entrada en vigor a partir de enero del nuevo Real Decreto de Envases y Residuos de Envases que penaliza el coste de los envases plásticos y obliga a ampliar la venta de frutas y hortalizas a granel tendrá efectos tanto en sus costes como en el propio consumo. Y parte de ellos serán contraproducentes para la sostenibilidad que precisamente se pretende lograr con esa legislación, como el aumento del desperdicio alimentario que se generará o incluso un menor consumo de fruta frente a otros productos procesados a los que no les afectan las nuevas restricciones.