Las facturas de la luz de junio y julio han llegado con una desagradable sorpresa al restaurante de Jordi Gil. "De repente ha aparecido un nuevo concepto, 'Ajuste en base al Real Decreto 10/2022', por el que he pagado unos 700 euros en una y más de 1.700 en la otra. Es una barbaridad", afirma indignado el regente de Alenar Bodega Mediterránea, un bar de tapas y vinos de Valencia. Y él no ha sido el único que se ha llevado un "susto".
El 8 de junio, la Comisión Europea autorizaba a España y Portugal a aplicar lo que se conoce como excepción ibérica, una medida que inicialmente estará vigente hasta el 31 de mayo. De esta forma, ambos países pasaban a limitar el precio del gas natural que se emplea para producir electricidad con el objetivo de contener el impacto que su escalada está teniendo en el mercado mayorista desde que comenzó la guerra de Ucrania. La CE cifró entonces en 6.300 millones el coste de esta "ayuda de Estado", que se daría en forma de compensación a las gasistas.
El Gobierno ya había anunciado que dicha compensación sería asumida por los clientes en función de su consumo. Ciertamente esta información pasó desapercibida para muchos, pero de lo que no se avisó fue de que el importe podría ser tan elevado e igualmente se insistió en que el mecanismo supondría una rebaja en la factura de entre un 15 y un 20%, contado el pago por el ajuste. En ese contexto, son muchos los que hablan de "trampa" y echan en falta una comunicación directa por parte de su comercializadora.
¿El consumidor puede hacer algo?
Ante estas circunstancias, Tomás está "buscando alternativas" a su tarifa. "Pero cambiarse supone firmar un nuevo contrato, así que te van a cobrar la compensación igualmente", manifiesta con resignación. "Es un contrato libre. El consumidor lo firma, aunque no se haya percatado de las nuevas condiciones. Entiendo que las comercializadoras no han podido modificarlo unilateralmente", comenta el profesor Sancha, que recomienda leer bien toda la letra pequeña y tratar de pactar con la empresa el mantenimiento de un precio único. "Teóricamente podría ser posible una negociación en esos términos", añade. De no llegar a un acuerdo, siempre existe la opción de cambiar de compañía, porque hay algunas que no están aplicando este concepto.