Redactado por la Dirección General de Salud Pública, es una herramienta de planificación, ordenación de actuaciones e instrumento estratégico para detectar y prevenir situaciones de riesgos asociadas a las adicciones con y sin sustancia
La Consejería de Sanidad, a través de la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud (SCS), ha elaborado el IV Plan Canario sobre Adicciones 2022-2024 que, tras ser aprobado por el Consejo de Gobierno será remitido al Parlamento regional para su aprobación definitiva.
Adicciones en Canarias
Según las encuestas epidemiológicas EDADES y ESTUDES las drogas más consumidas en Canarias son el alcohol, el tabaco y los hipnosedantes, siendo el cannabis la droga ilegal que presenta una mayor prevalencia. Además, en este nuevo documento se recogen como aspectos emergentes la capacidad adictiva de las tecnologías de la información y comunicación, el incremento del consumo de determinados fármacos con un alto poder adictivo, o la fuerte vinculación del consumo de drogas con la violencia de género, lo que plantea la necesidad continua de formación y actualización de las políticas y de las actuaciones a desarrollar en este ámbito.
Por ello es determinante conocer y detectar precozmente las prevalencias y los patrones de consumos para diseñar y ejecutar políticas públicas eficaces en la reducción de daños asociados al consumo de sustancias o comportamentales.
La Atención Primaria desempeña un papel fundamental, ya que es en este ámbito asistencial en el que se pueden detectar los primeros síntomas de las adicciones y desde donde se articula la derivación y tratamiento de forma integral con las unidades especializadas de adicciones, de aquellas personas que han desarrollado un trastorno adictivo.
Por otro lado, la aparición conjunta de trastorno adictivo y trastorno mental requiere la implicación y coordinación con la red de salud mental para unificar tratamientos y dar respuesta eficaz a este problema de salud pública.
Asimismo, este Plan considera de gran importancia la prevención y la promoción de la salud desde un enfoque comunitario y participativo. Por ello, incluye actuaciones de prevención a población general (universal), en riesgo (selectiva) y aquella ya afectada (indicada). Desarrollando actuaciones de reducción de riesgos y la promoción de estilos y hábitos de vida saludables en los entornos educativo, familiar, comunitario, ocio y tiempo libre, laboral y medios de comunicación.