Ir al supermercado se ha convertido en una aventura de riesgo para los bolsillos de muchos consumidores españoles. El gasto en la cesta de la compra no para de subir ante la actual coyuntura de inflación. Y los patrones del consumidor comienzan a experimentar cambios propios de los tiempos de crisis.
En julio nos gastamos un 11% más que en el mismo mes de 2021, según los últimos datos publicados por NielsenIQ. Con una subida en el volumen de venta del 1,8%, el alza del precio medio se sitúa en el 9,8%. La alimentación y las bebidas fueron los segmentos donde más creció el gasto. Y para hacer frente a la escalada de precios, el peso de las marcas blancas en las compras no para de subir.
A nivel global, en mes de julio alcanzaron un 40,6% de cuota de mercado. Pero si nos fijamos en alimentación, está ya en el 48,8%. Mientras la demanda de las primeras sube un 2,7%, las segundas retroceden un 0,9%. El balance es una subida del 13,8% en el precio de las marcas blancas y de un 7,6% en las de fabricante. Algunas categorías como los aceites y otras familias de productos con peso en la cesta de la compra son los que experimentan mayores subidas en la demanda, como el papel higiénico y los productos lácteos.
Aunque el aumento en las compras de productos de marca de distribuidor no es la única estrategia de los consumidores para capear el temporal inflacionista. «El impacto de la inflación es generalizado pero no impacta a todos los hogares por igual, por lo que no todos los tipos de hogares realizan los mismos ajustes», explica a El Independiente la responsable de analítica de la consultora NielsenIQ, Ángeles Zabaleta.
Aunque en España el sector refleja hasta ahora una cierta «estabilidad promocional» y el número de descuentos se mantiene en línea con el año anterior, «hemos visto que aumenta la sensibilidad y reactividad de los consumidores ante los descuentos promocionales», subraya.
Compramos menos en cada visita al súper
Otro de las estrategias fundamentales es tratar de controlar el coste medio de la cesta. «Lo hemos visto en crisis anteriores. Lo que se hace es ir más veces a la tienda y comprar menos productos en cada visita», explica. En lugar de hacer compras más grandes, las hacen más pequeñas a pesar de tener que ir más veces.