Vivir sin tener una cuenta corriente es casi imposible en la actualidad. Para acciones tan comunes como cobrar la nómina, pagar el recibo de la luz o abonar el la cuantía del alquiler o la hipoteca es necesario tener una.
Pero en ocasiones no resulta fácil acceder a ella por el coste que conlleva. Por eso existen las cuentas de pago básicas, están reguladas por la directiva europea 2014/92/UE y por el Real Decreto-ley 19/2017.