En un momento en que miramos con lupa la factura de la luz y contenemos la respiración cuando llegamos al apartado del total a pagar, hay un consumo 'invisible' que se ha ido colando y agrandando el agujero de nuestro bolsillo. Y ésa es la energía vampírica o energía fantasma, que se traduce en dinero contante y sonante derrochado. Una enemiga cotidiana de nuestros hogares que acaba con la idea de eficiencia energética.