Ana Puga, enfermera de Pediatría, considera que Canarias debería seguir el ejemplo de Galicia y prohibir su consumo porque pueden generar problemas cardíacos, alteraciones del sueño y afectar a trastornos de ansiedad o depresión
Rafael Urrialde de Andrés, especialista en Nutrición y experto en Seguridad Alimentaria, reivindica la importancia de conocer la composición de los productos
Medio litro de una bebida energética puede ser equivalente a tomar dos cafés expresos y entre 13 y 15 terrones de azúcar. ¿Cuántos padres y madres le darían esa ingesta a sus hijos? Es la pregunta que lanza Ana Puga, enfermera residente de Pediatría en el Hospital Materno-infantil de Gran Canaria. El pasado 20 de septiembre, en el marco de la celebración del Congreso nacional de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética celebrado en Las Palmas de Gran Canaria, Puga advirtió durante una ponencia de los impactos de las bebidas energéticas en los adolescentes.
Las bebidas energéticas pueden generar "problemas cardíacos, gastrointestinales y alteraciones del sueño", según Puga, que también enlaza con la ansiedad o la depresión. "Ya se ven problemas en los comportamientos; los adolescentes cada vez tienen menos gestión de la frustración (...) con estos estimulantes, si ya estás durmiendo menos, puedes entrar en un círculo vicioso", expone Puga, por el hecho de estar cada vez más cansados por una falta de sueño que a su vez se ve afectada por el consumo de cafeína.
En este sentido, cita , donde se trabaja para prohibir por ley las bebidas energéticas a los menores y el veto afectará a las que contengan al menos 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros. Después de que la Xunta lanzara su anuncio el año pasado, otras siete comunidades autonómicas reconocieron que se planteaban tomar el mismo camino.