Comprar un móvil, un frigorífico o una moto y financiarlo a unos meses está saliendo excesivamente caro a los consumidores si lo hacen con un crédito por la escalada de intereses que están imponiendo las entidades financieras. Cuanto menos dura ese préstamo doméstico, más cuesta en términos financieros: el tipo medio que se aplica a esta financiación inferior a un año roza ya el 11% TAE (Tasa Anual Equivalente), lo que supone un 30% más de lo que se exigía hace apenas un año.