A pesar de la creciente competencia de videojuegos, teléfonos
inteligentes y ordenadores, la televisión sigue ocupando una parte muy
sustancial del tiempo libre de los niños: más de dos horas y media al
día. Rendidos a la pequeña pantalla, los menores entre 4 y 14 años son
consumidores leales, aunque menos que los adultos, cuyo consumo alcanza
de media cuatro horas por persona y día. Los niños tienen a su alcance
un aluvión de ofertas. Con el empuje de la tecnología digital terrestre
hay canales para todos los gustos y edades. Pero, ¿son adecuados todos
los programas que consumen?